Qué es la economía sostenible y cómo aplicarla

Qué es la economía sostenible y cómo aplicarla

Cuando se habla de economía sostenible muchas veces suena a algo grande y lejano. Como si tuviera que ver sólo con gobiernos, empresas o decisiones que parecen ajenas al día a día.

Pero lo cierto es que está mucho más cerca y tiene que ver con cómo compramos, con lo que elegimos usar y con esas pequeñas decisiones que tomamos cada día. La economía sostenible no es un concepto abstracto. Es una manera de actuar que tiene en cuenta el impacto de lo que hacemos hoy en el futuro del planeta.

En Ecoalf llevamos años trabajando desde esa idea, intentando que cada decisión tenga sentido más allá del momento en el que se toma.

Qué entendemos por economía sostenible

Dicho de forma sencilla, la economía sostenible tiene que ver con usar los recursos del planeta con más cuidado y pensar un poco más allá del presente. Se trata de evitar decisiones rápidas que parecen que funcionan, pero que realmente generan un impacto medioambiental en el planeta. Por ello, la economía sostenible implica hacer las cosas con más sentido. Producir sin desperdiciar, consumir sin exceso y buscar siempre opciones más sostenibles.

Por qué es importante cambiar la forma en la que consumimos

Durante mucho tiempo nos hemos acostumbrado a comprar rápido y a reemplazar todavía más rápido. Algo se estropea, algo pasa de moda o simplemente deja de apetecer y se cambia por otra cosa.

Ese ritmo tiene consecuencias, sobre los recursos, sobre el entorno y también sobre la forma en la que valoramos lo que tenemos. La economía sostenible surge precisamente como respuesta a eso, para replantearnos la forma en la que consumimos.

La idea no es hacerlo todo perfecto, sino hacerlo un poco mejor. Que lo que se produce tenga más recorrido y que lo que se compra se use de verdad.

Cómo aplicar la economía sostenible en el día a día

No hace falta cambiarlo todo de golpe. De hecho, puedes empezar por cosas muy simples.

Comprar con más calma

Antes de comprar algo nuevo, parar un momento ayuda más de lo que parece. Pensar si lo necesitas, si encaja contigo y si te ves usándolo dentro de un tiempo. Muchas decisiones impulsivas desaparecen solo con ese pequeño freno.

Elegir cosas que duren

Cuando algo está bien hecho y lo usas durante años, cambia la relación con el consumo. No necesitas reemplazarlo constantemente y le sacas mucho más partido. Apostar por la durabilidad es una de las claves de una economía más equilibrada.

Fijarte en cómo están hechas las cosas

No hace falta saberlo todo, pero sí empezar a mirar un poco más allá. Los materiales, el origen, la forma de producir, cada pequeño detalle suma cuando eliges con más información.

Aprovechar lo que ya tienes

Reparar, reutilizar o darle otra vida a algo que ya forma parte de tu día a día también es economía sostenible. Mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible evita producir de más.

La moda también juega un papel importante en la economía sostenible

La ropa es uno de los ejemplos más claros. Elegir ropa sostenible pensada para durar, hecha con materiales más responsables y diseños que no dependen de una tendencia concreta ayuda a reducir el consumo innecesario.

No se trata de tener menos ropa, sino de que la que tienes tenga sentido. Que la uses, que la cuides y que te acompañe durante mucho tiempo.

Un cambio que empieza poco a poco

El cambio hacia una economía sostenible no se da de un día para otro. Se va formando con pequeñas decisiones, con elecciones más conscientes y con una forma distinta de relacionarnos con lo que consumimos.

No hace falta hacerlo perfecto. Basta con hacerlo con más intención. Al final, se trata de ir un poco más despacio, valorar mejor lo que tenemos y elegir con propósito. Y eso, aunque parezca pequeño, cambia mucho más de lo que parece.